Dolor de hombro

Referirnos a la articulación del hombro como una única articulación es, a día de hoy, erróneo. Esto se debe a que es el resultado de la unión de otras cinco articulaciones: gleno-humeral, acromio-clavicular, esterno-clavicular, sub acromial y escapulo-torácica. Nos encontramos ante la articulación más móvil del cuerpo humano. Por ello, precisa una gran estabilización, ya que todos los músculos que pasan por el conjunto articulatorio del hombro llegan desde la cervical hasta el sacro. Los músculos estabilizadores son los inter escapulares e intra escapulares. Los inter escapulares son los romboides, el angular de la escápula, trapecio inferior, y el serrato anterior. Ellos se encargan de llevar un ritmo escapular adecuado, moviendo la escápula de interno a externo. Permitiendo de esta forma una buena movilidad escapular, necesaria para el correcto movimiento del hombro.

Los intra escapulares se encargan de estabilizar la cabeza humeral y de darle movimiento. Son el infra espinoso, el supra espinoso, el sub escapular, el redondo menor y mayor, y el gran dorsal.

Músculos de manquito de rotador

 

El trabajo sinérgico entre estos dos tipos de musculatura hacen que la articulación del hombro se movilice de forma estable. Muchos dolores de hombro están directamente relacionados con faltas de estabilidad escapular y/o humeral. Por eso, en nuestra anamnesis como fisioterapeutas, deberemos evaluar la estabilización y movimiento de estas dos zonas para que nuestra labor sanitaria y profesional tenga una mayor repercusión en el paciente, y podamos acelerar su pronta recuperación.

Pasando de la parte posterior a la anterior, nos encontramos con 2 de las 5 articulaciones que forman el hombro: la articulacion acromio clavicular y la articulación claviculo esternal. ¿Qué sucede si alguna de estas dos articulaciones presentan hipomovilidad? Pues que esa falta de movimiento resultará en una compensación por parte de las otras 3 articulaciones del hombro, y en una sobreactivación de la musculatura posterior. Si estas 2 articulaciones no tienen un movimiento armónico hacia la abducción (levantar el brazo completamente en el plano frontal), la musculatura del trapecio superior y del angular de la escápula se sobreactivarán, y la escápula, en vez de rotar hacia exterior, se elevará hacia superior. Comprimiendo de esta forma el canal sub acromial por parte del brazo que tratará de ir hacia la abducción. Por ello, siempre que tratemos de abordar un caso clínico de dolor en la región del hombro, tendremos la obligación de no olvidarnos de estas dos articulaciones.

Ya que con su abordaje podremos conseguir mejores resultados en el paciente con hombro doloroso. Esta vez vamos a irnos un poco más lejos (dentro del cuerpo) para hablar de otra estructura que puede influir en la correcta movilidad del hombro: la pélvis. Cuando abordemos el hombro no podemos ignorar la báscula pélvica, ya que debemos comprender el cuerpo humano como un todo. La pélvis y el hombro quedan conectados, físicamente, por el músculo dorsal ancho. Este músculo abarca desde la parte interna del húmero, hasta las apófisis espinosas del sacro. Haciendo un pequeño recordatorio, es importante recalcar que en la flexión de hombro existe una pequeña extensión de la columna dorsal, por lo tanto, si existe una limitación en esa extensión, tendremos una pequeña limitación de la flexión del húmero. Paradójicamente, no provocada por la articulación del hombro en sí.

Ahora bien, ¿existe una limitación de la extensión dorsal inducida por una mala báscula pélvica o por un dorsal ancho con tono excesivo? Esa pregunta que tendremos que responder con la evaluación del paciente. Pero ciñéndonos al guión, vamos a resaltar la funcionalidad de la báscula en dolores de hombro. Tendremos que disponer en una báscula pélvica en todo su recorrido para disponer de los movimientos de acople que precise el hombro. Si nos encontramos con una compresión subacromial en la flexión humeral, deberemos valorar la pelvis a ver si está acompañando al hombro durante la flexión con una anteversión pélvica. Si este movimiento de acople no existe, deberemos incorporar al tratamiento el movimiento pélvico para el abordaje del hombro doloroso. Para concluir con algunas de las causas del hombro doloroso, vamos a hablar de la relación de la cifosis dorsal sobre el dolor de hombro. Es sabido que en cifosis dorsal existe una mayor tensión de la musculatura anterior, que vence a todo el compendio muscular posterior.

Nos encontramos con músculos como el recto abdominal, pectoral mayor y menor, y el esternocleidomastoideo acortados. Este desequilibrio muscular “arrastra” la columna hacia anterior, y luego, la columna cervical compensa mediante una hiper-extensión cervical para poder situar la visión en la horizontal. Ahí ya está deformado y compensado el binomio cervico-dorsal. Pero, ¿qué sucede con la cintura escapular? ¿Cómo le afecta, de forma directa, este tipo de cambios? La columna dorsal, que es por donde basculará la escápula, será convexa, y alterará el ritmo escapular. Además, toda la musculatura inter escapular estará elongada, ya que la escápula estará siempre en ante pulsión. Además, el húmero quedará en rotación interna, debido a la sobre activación del pectoral mayor. Quedando el espacio coracoideo reducido y comprimido, y favoreciendo el choque del troquin y troquiter con el techo del acromion.

A su vez, esto arrastrará, parcialmente, la cabeza humeral hacia anterior. Quedando la cabeza humeral sub luxada, respecto a la cavidad glenoidea. Todos estos efectos se verán exacerbados cuando el paciente haga una flexión humeral, ya que este movimiento se verá frenado por todos los músculos acortados de la parte anterior, y por la falta de extensión dorsal. Esta falta de movimiento será compensada por el paciente forzando la articulación, y generando una mayor compresión sub acromial. Por todo esto, involucrar en el tratamiento la flexibilización de la columna dorsal en cifosis será importante para conseguir mejores resultados.