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LA COLUMNA VERTEBRAL.

La columna vertebral es un complejo sistema vertical de articulaciones. Sus componentes más importantes son las vértebras y los discos intervertebrales. Sus funciones son diversas: proteger la médula espinal y las raíces que emergen de ella, sostener el peso del cuerpo, proporcionar un eje rígido-flexible para el cuerpo y un pivote para la cabeza, y por último, cumplir un papel fundamental en la locomoción. La columna vertebral está formada por 7 vértebras cervicales, 12 vértebras dorsales, 5 lumbares, y por último, los huesos del sacro y el cóccix. Estos dos últimos huesos son el resultado de la fusión de las vertebras que los formaron. Por eso, las únicas regiones vertebrales que poseen movimiento son la cervical, la dorsal y la lumbar. Una característica propia de las vértebras y de los discos intervertebrales es que a medida que avanzan de arriba-abajo se van haciendo más grandes y gruesos. Esto se debe a que las regiones vertebrales inferiores tendrán que aguantar más peso que las superiores. La altura de la columna vertebral está formada en un 75% por vértebras y un 25% por discos intervertebrales. Esto quiere decir que a medida que vayamos haciéndonos mayores, iremos perdiendo altura por el desgaste de los discos intervertebrales.

Respecto a las curvas normales de la columna vertebral existen 2 tipos: lordosis y cifosis. La lordosis es cuando la convexidad está hacia delante, la cifosis cuando la convexidad mira hacia detrás. Las curvas normales en la cervical y la lumbar serán la lordosis, y si están exageradas, se llamarán hiperlordosis. La curva normal de la columna dorsal será la cifosis, y su exageración se llamará hipercifosis (“joroba”). PULGAR DOLOROSO El desgaste excesivo del cartílago que protege la articulación del primer metacarpiano y el hueso trapecio de la muñeca. Este desgaste provoca al principio dolores leves que suelen ser ignorados o tratados simplemente con antiinflamatorios sin ser conscientes de que sin un tratamiento adecuado y una serie de modificaciones en nuestros hábitos, puede producir incapacidad funcional a medio y largo plazo, convirtiéndose en una rizartrosis (artrosis del pulgar). Las razones principales por las que se produce son las siguientes:

· Predisposición genética.

· Movimientos repetitivos y sobreuso en nuestra práctica laboral o deportiva

· Mala alineación articular, generalmente producida por desequilibrios entre la musculatura flexora y extensora del pulgar.

· Uso excesivo del teléfono móvil, ordenadores, y otros hábitos de nuestra vida diaria

· Antiguos esguinces o fracturas en huesos adyacentes o de la articulación.

Los síntomas más comunes son el dolor (tanto durante el uso del pulgar como en reposo), inflamación, disminución del rango de movimiento, rigidez, deformidad o dificultad para realizar la pinza y coger objetos. Si sufrimos ya alguno de estos síntomas, es recomendable que tomemos cierta precauciones en nuestra vida diaria e iniciemos un tratamiento fisioterápico para mejorar nuestra calidad de vida y en prevención de la futura rizartrosis que podamos sufrir. Tenemos que tener presente que el pulgar es clave en muchas de nuestra actividades diarias, y es necesario intervenir cuanto antes para frenar la progresión del desgate a tiempo, y que no se convierta simplemente en un tratamiento paliativo. A continuación te presentamos algunos consejos para mejorar el dolor y reducir el estrés al que sometemos a la articulación: Si la lesión lleva poco tiempo de evolución:

· Hielo durante aproximadamente 15 minutos varias veces al día, preferiblemente después de los picos de estrés para la articulación.

· Masaje de la musculatura del pulgar, la mano, la muñeca y el antebrazo.

· Estiramiento de los flexores del pulgar, suaves y lentos; acompañados de movilizaciones pasivas de la articulación del pulgar y las adyacentes.

· Se pueden utilizar férulas de descarga y antiinflamatorios si existe mucho dolor. Tras la fase inflamatoria, debemos proceder a realizar ejercicios de fortalecimiento e higiene postural de la mano: tendremos que tomar consciencia de cuáles son los movimientos y las actividades que más afectan a nuestro pulgar y tratar de evitarlos; y en caso contrario, modificarlos en medida de lo posible:

· No utilizar demasiado la pinza al sujetar objetos y que éstos no sean pesados. · Adaptar nuestro puesto de trabajo: teclados y ratones ergonómicos; material de escritura con agarres de goma ergonómicos; adaptadores para cuchillos, etc. · Evitar escribir con los pulgares en teléfono móvil, utilizando por ejemplo teclados tipo Swiftkey o Swipe. · Aplicación de baños de contraste (agua fría/caliente) o compresas calientes para disminuir el dolor. Una vez hayamos modificado nuestros hábitos y mejorado el dolor, debemos fortalecer la musculatura extensora del pulgar y estirar la flexora; favoreciendo la congruencia de la articulación y disminuyendo el desgaste: · Ejercicios resistidos de extensión del pulgar. · Ejercicios de pinza con resistencia. · Ejercicios resistidos de abducción y aducción del pulgar. · Movilización en redondo del pulgar, la muñeca y el resto de los dedos; abriendo y cerrando el puño repetidas veces.

· Estiramientos de los flexores del pulgar, y automasaje de la musculatura circundante. · Uso de vendajes restrictivos o férulas de descanso durante la noche.

VUELTA LA TRABAJO ¡QUE NO TE DUELA!

Pasamos muchísimas horas en nuestro puesto de trabajo, por lo que es importantísimo acondicionarlo en medida de lo posible y mantener una correcta higiene postural. Una postura ergonómica y una breve rutina de estiramiento puede ayudarnos a mantenernos sanos y sin dolores. Según tu tipo de trabajo, necesitarás prestar atención a diferentes aspectos de tu postura: · Si trabajas sentado: procura que la altura de la silla sea adecuada, con los pies reposados en el suelo (e incluso utilizando un reposapiés si te es posible); con los codos cómodamente apoyados sobre el escritorio, sin que queden los hombros elevados. Además, si tu silla te resulta incómoda o no tiene apoyo lumbar, utiliza un cojín de consistencia dura para apoyar las lumbares y mantener la espalda en una mejor posición. · Si trabajas de pie: Si necesitas estar de pie y estático durante mucho tiempo, es recomendable que trates de mantener la espalda recta, sin arquearla hacia adelante (lordosis) ni hacia atrás. También se aconseja el uso de un reposapiés, donde apoyar uno de los pies alternativamente; lo que descarga mucho la zona lumbar y puede evitarte muchos dolores.

La altura de la mesa debe de ser adecuada: si trabajas manejando objetos pesados debe estar más baja que el codo, justo al contrario que para realizar trabajos ligeros o que necesiten mucha precisión. Si necesitas usar tablets o leer durante largos periodos de tiempo, podríamos utilizar un atril para no sobrecargar el cuello y los hombros; aunque si es muy puntual simplemente puedes sostenerlos a una altura donde no tengas el cuello en excesiva flexión. Sea cual sea tu tipo de trabajo, trata de estirar los grupos musculares que más se te carguen durante la jornada: una rutina de estiramiento en tus momentos de descanso puede prevenir muchísimas lesiones musculoesqueléticas, y sobre todo, mejorar tu calidad de vida.

¿DOLORES DE CABEZA RECURRENTES?

Es el momento de dejarlo todo listo antes de poder irnos de vacaciones, y es muy común que el estrés y las malas posturas exacerben nuestros dolores de cabeza. Hay varios tipos de dolores de cabeza dependiendo de su origen, y en muchos de ellos puede ayudarte un fisioterapeuta: · Dolor tensional: producto de un aumento de estrés y cargas profesionales y/o familiares, suele ir acompañado de sueño poco reparador y sensación de tensión muscular. Algunas personas pueden aumentar su actividad bruxista, y tener molestias mandibulares. Secundario a un aumento de tono, contracturas y puntos gatillo de los músculos cervicales y de la cabeza, un fisioterapeuta, utilizando diferentes técnicas, puede descargar la tensión muscular de tu cuerpo, ayudándote a descansar y desenvolverte mejor tu vida diaria; rompiendo el ciclo de tu cefalea.

· Cefalea cervicogénica: generalmente se presenta como dolor en un solo lateral de la cabeza, y aunque sus causas son muy heterogéneas suele estar asociado con cambios en las estructuras óseas y discales de la columna cervical, a veces en relación con otras patologías como el latigazo cervical. Tras una evaluación, y habiendo esclarecido las posibles causas, mediante masoterapia, osteopatía y muchas otras técnicas, el fisioterapeuta será capaz de mejorar considerablemente la intensidad del dolor, facilitar la movilidad, y garantizar una mejor calidad de vida. · Vértigos: Desequilibrios musculares en el cuello, pobre movilidad cervical y una mala posición de los otolitos, pueden ser algunas de las múltiples causas de los vértigos recursivos. Mediante técnicas concretas un fisioterapeuta puede ayudarte a sobrellevar las crisis, e incluso solucionarlas. Se encuentre o no tu caso en esta lista, no dudes en visitar a un fisioterapeuta y consultarle tu caso. Si es posible te dará soluciones a tu problema, y si no, siempre podrá orientarte hacia el profesional que crea que pueda ayudarte.